03 septiembre 2014

Está decidido



En verano, I (we) will arise and go now, and go to Innisfree, y en invierno... en invierno viajar al Sur.

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07 octubre 2012

Memoria y deseo




Corrí bajo los cielos turquesa y llegué al territorio remoto donde se refugian la memoria y el deseo (*). Memoria y deseo que son el pasado y el futuro.

La memoria es el registro voluble y a veces mágico, 
cuartel de espejos deformados, 
almacén de frustraciones y engaños, 
camerino de alegrías y errores.

Y sin embargo el deseo. 

Ingenio de plata, 
relámpago de cascabeles, 
playa donde se doran las princesas, 
ribera acogedora como la risa de los niños.
Sabed, sabed todos. 
Yo estuve en ese lugar.

Y regresé bajo la lluvia, 
con mis piernas amarillas, 
y mi corazón allí, allí.
Allí, donde la memoria y el deseo.


(*) La poesía completa de Manuel Vázquez Montalbán está recogida en un volumen titulado Memoria y deseo, regalo que me dedicó Purísima y que es el abrigo de mis duemevelas

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01 septiembre 2012

El hombre de mi vida (2.000)



- Es una gran idea. Compraré a la mafia rusa una partida de caviar algo deteriorado o quemaré libros hasta el amanecer y en invierno viajaré hacia el sur.

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14 febrero 2012

Cuatro puntos

Mi vida limita al norte con Neil Young, al oeste con James Ellroy, al este con MVM y al sur con tu sonrisa.
Habito un cuadrilátero donde combato con mi sombra, que me va ganando. Desde la ventana distingo cielos de John Ford y un cuadro de Rothkowitz a medio terminar, como casi todo. Los bloques de ladrillo enmarcan la realidad gris y prologan las carreras de los niños, tan ajenos a todo y a nada, de listos que son.
Al norte está Lindes, al oeste hay promesas y la mirada de Julio, al este el viento frío que Dersu nos envía para avisarnos y al sur la Sevilla que conocí en un carruaje mientras esperaba el siguiente zumo de naranja.
Arriba mis canas, abajo mis pies que tanto te recuerdan, a la izquierda el corazón y a la derecha una navaja EKA. Poco equipaje, mucho que transportar, sólo líneas de un código indescifrable.
Al norte la piedra gris, protegiéndoos; al sur, y en invierno volver al sur; al este, acero y azul; al oeste, the promise land.
Pasan los días, entre cuatro esquinas, entre cuatro puntos.

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30 agosto 2011

Informe sobre la información (1.963)


Hay periodistas que saltan en paracaídas sobre Laos, interrogan a medio millón de moribundos, están a punto de ser hechos prisioneros por el gran Tamerlán, pero vuelven a tiempo de ganar el Pulitzer, el Nobel y una Beca Juan Marcha. Otros periodistas se levantan cada mañana a las ocho menos cuarto, toman un café con leche largo y salen con cocje utilitario a tiempo de aparcarlo, si hay sitio, en el aparcamiento reservado. Suben a al redacción, se sientan a la mesa cotidiana, desenfundan las tijeras cotidianas, cortan, pegan, corrigen, cambien titulares, hablan de fútbol y de señoras, de sus hijos y sus parcelas, envejecen con la mesa, mueren antes y según los años de comensales de papel, merecen una gacetilla fúnebre en la que se exalta su espíritu de sacrificio y de servicio a la información.
Curiosa profesión que aglutina a supermanes y a oficinistas, a políticos y a campeones del juego de los "chinos".

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29 julio 2011

Cuentos blancos (2.011)

Leer hasta entrada la noche y en invierno bajar hacia el sur

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28 junio 2011

Cuentos negros (2.011)


- Biscuter, ¿tienes memoria?
- Todo el mundo tiene memoria. Cada cual rumia su memoria, y hay personas que se pasan el día hablando de ella, pero la mayor parte del tiempo rumian, ¿me explico, jefe? Es como una comida que vuelve a la boca porque no ha sido bien masticada.
- Es una versión pesimista de la memoria.
- No tengo otra. Prefiero pensar en el futuro.



(...)


- ¿Quién es el asesino?
- La Historia, la guerra sucia. El pasado. El pasado es el lugar donde están las causas, es decir, los culpables. Por eso los culpables insisten tanto en la inutilidad del pasado. Quieren un mundo sin culpables y cuando resulta imposible, cuando el pasado resucita la culpa, los culpables vuelven a amtar, vuelven a ser lo que siempre fueron. Asesinos.

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20 enero 2011

Sánchez Bolín buscando a Houdini (I)

El viaje, los viajes, tienen principio y final, salida y meta. Este viaje tendrá arranque y parada, su alfa y su omega, apertura y cierre. Aún no sabemos qué intervalo marcará en la traqueteada vida de este Sánchez Bolín. Tiempo hay de descubirlo. O no.
Abandono la ciudad gris y surco el cielo al encuentro de la tierra prometida. Busco a Houdini para comprobar si el valiente escapista hurtó a la muerte su dulce momento. Dice internet que yace bajo una lápida, en Brooklyn, al otro lado del viento que peina el East River.
En el avión leo a Pelecanos y después, entre la emoción y el éxtasis, escucho a MVM durante tres horas. Y comienzo a entenderlo todo, a decodificar la realidad como si fuera una cortina de cristal que nunca se empaña. Y veo la estafa, la pérdida, la brillantez, la valentía. Todo envuelto en un celofán dorado que apesta a melancolía. E intuyo otro final de la Historia enmarañado entre las algas de la pospospospos...modernidad, el tartamudeante eructo etimológico.
Julio y yo nos abrazamos vestidos de negro en cualquier aeropuerto, avanzamos en círculo sobre una senda de raíles y llegamos a Fort Duke para saludar a la dulce profesora con botas. Destacamento, refugio, casa, hogar, Fort Duke ofrece dos perros, un beso como una bufanda y albóndigas con tomate.
Salgo al frío amable de un jueves llamado veinte. Camino por Central Park y veo una reata de niños que surca la nieve soñando con un futuro que no pueden ni imaginarse. El colchón blanco amortigua los ruidos de la ciudad insomne y el parque es una isla, un escenario de la película que bulle en mi cabeza. Soy Dersú, soy Mateo Escandón, soy yo mismo. No hay tigres al acecho, sólo edificios brutales que forman un frente tan indestructible como moderno o premoderno.
Por cortesía de Steve Jobs, el cerrajero digital, hablo con Julio. Y llamo a Innisfree, donde se cobija mi futuro. Y la luz inunda la Apple Store de la calle Broadway cuando hablando con ellos redefino el significado de la palabra sonrisa.
Busco una acera espejo de hielo. Veo New Jersey. Me pregunto por Tony. Y regreso a la setenta y dos al encuentro de Julio para subirnos al arca de Noé como una pareja asimétrica y acorazada. Qué viva la langosta de Maine y el cangrejo de donde sea.
Después, la sobremesa paseada y las camisetas del Bada Bing. El bar de los McFadden y las Winter Lager, rozando la tragedia. El recorrido hasta el Masonic Temple para no ver un combate de boxeo que ya fue.
Y vuelta a Fort Duke, con un tobillo reclamando atención y una botella de Laproaig para aceitar el destripamiento del iPod y atemperar la emoción de Everywhere (what comes first/the country or the man).

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23 diciembre 2010

Los demonios familiares de Franco (1.978)


Una de las constantes del pensamiento conservador es la tentación de la nostalgia. De hecho, es una tentación común a conservadores y no conservadores, porque los territorios geográficos o espirituales ya asumidos son territorios cómodos; en cambio, los recién descubiertos son incómodos y los por descubrir, azarosos.

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18 noviembre 2009

Conmigo


En mi iPod y, por supuesto, en mi corazón.

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09 noviembre 2009

El perro de terracota (1.996)


(...) el comisario estaba leyendo una novela negra de un escritor barcelonés que lo intrigaba enormemente y que tenía su mismo apellido, sólo que españolizado en Montalbán.

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19 octubre 2009

Viajar/volver

Viajo en un tren con todos los asientos reservados y sin embargo, vacíos. El tren de la modernidad sale veinte minutos tarde y me escondo en los relatos de MVM, a quien tanto añoro.
Viajo vestido de lo que no soy, cierro el libro, y escucho Metadona, aquel prodigio que Los Pistones vomitaron en mil novecientos ochenta y tres, cuando yo no era nada más que granos y una escayola en un tobillo.
Viajo desde los tres grados de la ciudad gris, eterna morgue de cerebros e ilusiones, festival de granito helado y fachadas restauradas.
Viajo con una promesa encuadernada y una Parker Frontier para trazar los caminos de Mateo Escandón.
Viajo cojo de la pierna derecha y busco una escalera que me ahorre la vergüenza de mis cuarenta años.


Vuelvo resuelto y me cruzo con un príncipe búlgaro asombrado de la determinación que brilla en mis ojos.
Vuelvo a las profundidades alicatadas del metro y hablo con mi hermano pequeño, que me replica como un energético Chris Moltisanti que se va a la Dominicana.
Vuelvo a la oscuridad y el piloto viaja raudo hacia la luz.
Vuelvo a Fort Apache, vacío a estas horas y expectante ante la vida que vendrá bajo dos hermosas pelambreras de color castaño.
Vuelvo sin más esperanza que tu mirada.

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05 junio 2009

Está nublado

Es junio. Estoy en la página noventa y cuatro de American Madness. Cae una tormenta bíblica. Hace días empaqueté sueños y desempolvé los neveros de la pena. Entramos y salimos de los pozos con una facilidad que pasma a los debutantes en el tráfico de la carne por cuenta ajena. La vida es el palo de gallinero que identificó MVM.
A ratos el palo del gallinero reluce. Algunas noches, le cuento a la nena peripecias del conejo Pepe, el único que se conoce que lleve gafas. Fue a la escuela de don Leopoldo, el conejo que cruzó el Atlántico en un viejo carguero noruego, y que enseña a leer a los gazapos y otros cachorros en el corazón de un tronco. Pepe es amigo del zorro y del tejón, y el otro día acogieron a un ciervo extraviado que necesitaba descansar para ir al rescate de su familia, atemorizada en una cacería.
Cuando paseamos por los alrededores de Fort Apache, vemos conejos y sus madrigueras. Comprobamos si alguno es de pelaje blanco con manchas negras, nos fijamos si brilla una montura metálica sobre sus hocicos. Aún no vimos a Pepe.
Confiamos en que esté a refugio, en el bosque soñado de hayas y robles, al norte. Para que el palo del gallinero continúe limpio.

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27 mayo 2009

Manchester 0 - Barcelona 2

Como diría Iniesta, ha sido la hostia.


dedicado a MVM

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26 marzo 2009

Sánchez Bolín en Chile

Viajé veintidós horas, volé sobre los Andes y llegué a Santiago. Dormí en un sillón de barbero y comprendí la majestuosidad de la geografía andina. Vimos la cuadrícula descomunal de Buenos Aires y a un vendedor de tarjetas telefónicas que desparramó desprecio explicando el producto sin levantar la vista del periódico.
Conversé con un uruguayo, con un argentino, con un mejicano y por supuesto con chilenos. Diferencias en los usos y en los gustos, sin pasar nunca la raya que fija la calidad de las personas. Viajar ventila prejuicios y oxigena conciencias. Los taxistas chilenos se pierden como los demás pero no lo ocultan y aún menos tratan de engañarte.
Vuelvo a Richard Ford a por La última oportunidad. No escucho música, respiro otro hablar y pido comida sin saber qué es. Locos, crudo, chauchas, el omnipresente waygu, pernil y la cerveza salvadora.
Entramos en una farmacia a comprar maquinillas de afeitar mientras las pantallas de plasma escupen la verdad de la competencia bajo la especie del cártel. Saqueadores en cada esquina para un país que dice vivimos en las farmacias. Otro cártel arrasa Ciudad Juárez y el mejicano dice que las balas sólo encuentran gángsters y policías mientras el resto sigue su vida con normalidad. Esperamos taxis y nos conferenciamos sobre el subcomandante Marcos, ese prodigio mediático que no tiene rostro, el Señor de los Espejos que dibujó MVM.
Recibo mensajes que no le encuentran explicación al vacío. El vacío no se puede explicar, hay que rellenarlo, hay que inundar su hueco cósmico. No sé hacerlo ni si lo haré. Me queda esperar a que salga el sol a la hora que marca Mainflingen, dejarte un beso en la mejilla y salir a buscar contigo la luz que ahogue esta oscuridad que grita.

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19 enero 2009

Sonidos y luces

Los días son un río de aguas bravas. No acabas de pasar el último trago de agua helada y la cabezota vuelve a sumergirse.
Compro una película mejicana y hablan en inglés. Revolutionary Road es Reservation Road, yo me entiendo. Morrisey se arranca tres camisas pero There is a light and it never goes out sin la guitarra de Marr no es lo mismo. La saga Pink Panther desbarranca ante los ojos atónitos de los niños, y Twin Peaks sigue siendo un indescifrable prodigio.
El fin de semana lo dedicamos íntegramente a la corrupción policial, nos valen tanto Los Angeles como Nueva Orleáns. El lunes traerá la versión madrileña del titular que MVM soñó para El hombre de mi vida. La realidad mejora la imaginación de los hombres, aunque queda reducida a un barullo de Boletines Oficiales, Consejeros y Viceconsejeros. ¿Hubo cien mil vírgenes? No es seguro, yo las hubiera preferido a los mil presidentes, mil ministros, mil secretarios, mil subsecretarios, mil directores generales, mil asesores, mil consejeros, mil viceconsejeros, mil parlamentarios autonómicos o regionales, mil asesores, mil diputados, senadores, europarlamentarios. Eso sí, en Ávila no hay oncólogos.
Cenamos alitas de pollo. Irene se come cinco mil. Mientras mastica, canturrea. Esta mañana ví el arco iris.

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12 enero 2009

Frases

Sujeto, verbo, predicado. Sintagma nominal y predicativo. Me quedé ahí.
Escuché a The Smiths. Leí a Richard Ford y sufrí con Frank Bascombe. Investigué con Camilleri, sin Montalbano. Escuché a James Newton-Howard para los Batman, con Hans Zimmer. Él solo, para Night Syamalan. Leí a Hobsbawm y a MVM. Vi a Michael Corleone padecer diabetes y la muerte de su hija. Me pasmé con The Joker, todos los malignos malvados anteriores arrasados, de la misma forma en que se hace desaparecer un lapicero. ¿Y aquél muchacho que huyó y se la jugó leyendo un libro? Arild Andersen, ¿dónde estuviste todo este tiempo?
Bebí cerveza italiana, un milagro que nació en un increíble patio cuadrado de Turín. Comí almejas fritas, lenguado a la plancha, alguna casadiella, un cocido a la vera de un prado. Y los lechazos. Y alubias con Andrés, junto a un botellón soberbio. Mil GT con don Blas de Lezo y las señoras, inigualable todo.
Cacé en el aire un beso de Julio, perdí una llamada de Juanfer. Recogí cien abrazos de Mateo. Añoré a Julián. Me acordé de Chema. Busqué a Purísima. Y soñé.
Con mis hijos recorrí la ciudad gris, en autobús. Me reservo el regalo de esas conversaciones, sus manos calentándose entre las mías, sus miradas limpias que contrastan con un mundo que vomita muerte por la radio y estupideces en las ruedas de prensa.
Un titular en un bar del pasado, El comienzo de la recogida de basuras fue un gran avance, y la medicina del doctor Alcalde: la risa desbordada con un GT en la mano.



Regalé Verónica. Luché por una comida perdida entre Valladolid y Madrid, entre la nieve. Fuí peón en la obra de una casa amarilla con tejado negro y otra con muros blancos y tejado rojo. Salimos otra vez de la Comarca para llegar a Mordor y así cumplir la misión suprema. Hice planes que no se cumplieron. Gasté pañuelos de papel y bebí caldo. Cócteles de frutas para recortar las tardes. Una película más para sobrevivir a la mañana. En el pasillo, entre brillos de hielo, los pequeños libraron grandes batallas.
Ahora, por todas partes, frío.

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20 noviembre 2008

MVM

Me gustaría ser recordado a secas.


Tarda un tanto en cargar

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07 octubre 2008

Ruido

Escucho la radio en un túnel y suenan todas las emisoras a la vez. Me convierto en el oyente perfecto. Recibo toda la publicidad, todas las opiniones (la radio hace mucho que dejó de dar noticias), todas las bobadas. Y no entiendo nada, claro. Que es lo pretendido. O peor aún, solamente lo conseguido. Sin más plan ni objetivo que aturdir al que acude al dial en busca de un peldaño al que subirse para seguir avanzando. Faltan las palabras claras, las ideas rectas, la altura en la mirada.
MVM, te echamos de menos.

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18 mayo 2008

40

Con un grillete en la gargante le doy la vuelta al jamón y tengo que hacer resumen. Con frases cortas, obviando los estragos de la memoria y el picotazo de los recuerdos.
Celébrolos con todos vosotros, con la mirada en Harlem, en General Pardiñas y en Innisfree, donde están aquellos a los que todo les debo. Estos cuarenta están zurcidos con estos hilvanes:

Horas largas en la calle Lancia y después a la noria gigante
Un salto con botas hasta una cama de la Cruz Roja y allí mi hermana, mi tesoro
La redondota y un empedrado de empanadas
Doce años de jesuitas y de gimnasia fallida
Viajes heroicos por la caliza hasta Arzobispo Blanco y su brava palmera
Las carcajadas en el patio y las bicicletas de colores
Pepe en la Camy 500 y Canor en la estación, invitando a cacahuetes
Juana en doña Berenguela 35 y La Guerra de las Galaxias con Consuelo, en la Gran Vía
El LNA al rescate por la calle Juan Mambrilla
Metalotecnia y miles de jamones por la carretera de la muerte
Un baile infinito y tu mirada oceánica
El capitán Blanco murió coronel y desde entonces lo visito en un trono de granito, mirando al sur
El heredero y un unicornio rosa con tacones, mis hijos, el premio que no merecí, sabed que el final del arco iris está en sus ojos
La cruz azul, el pozo Cablero, la transposición regular de líneas, los dos rombos
Mil suspiros por Jorge, por Miguel, por Fernando, por Goyo, por Santi, por Julián, por Manolo
Will to love, MVM, La dalia negra y Pete Bondurant, Well I wonder, Michael Mann y Terence Malick
Me leí Princesa en un viaje a Murcia y cantamos Families camino de Salamanca
Y aquellas palabras de la Biblia, sí, sí, las de Pulp Fiction

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