13 noviembre 2005

Temporal

Tenemos temporal.
El país se encoge y en Pajares hay que usar cadenas. Cantinela periódica para un Estado que se ve sobrepasado cada vez que el invierno interpreta su papel. Aquí no hay cambio climático que valga, en noviembre hace frío, llueve y nieva. Y si se atascan las carreteras, quitaremos la nieve con una avalancha de dimisiones de todos los ineptos que en el mundo han sido. Pero claro, quién nos manda salir a las carreteras cuando hace mal tiempo. Debiéramos estar en casa pensando a qué manifestación ir o estudiando el Estatut de los cojones.
Hay sucesos meteorógicos que marcan inexorablemente el paso del tiempo y que son mojones de nuestras vidas.
A saber, los albañiles que se desploman de los andamios cada dos por tres, las amenazas sobre la industria del automóvil, las fluctuaciones del paro en función de las campañas de El Corte Inglés, las siete plagas de Egipto, versión vacas locas o aves cabronas y, por supuesto, las nevadas invernales.
Me siento a esperar el sonido de las caras de los gestores de nuestro dinero público mientras se les caen de verguenza.
No oigo nada.