18 septiembre 2006

Xuan de la Tuca

Un lugar que conocí con Julián y que cerró sus puertas el cuatro de septiembre (gracias, JP). Quedan para la leyenda aquellas conversaciones con el caldero de hielos y el Justerini, la merluza sublime, los calamares en su tinta, la discreción del hostelero.
¿Se acaba una época?

Etiquetas: