13 febrero 2007

El aliviadero

En el magnífico Fogonazos leo una entrada sobre el aliviadero de una presa californiana. En vez de aliviar por la coronación de la presa, los ingenieros han urdido una puerta al más allá. Cuando el nivel del agua compromete la seguridad del embalse, el agua escurre por el canuto gigante camino del cauce del río. Hilo esto con un chiste de Mingote que figuraba en una antología editada por Salvat hace millones de años o así. Dos individuos contemplan un cruce de calles atascado de tráfico y uno le propone al otro asfaltar el caos y comenzar de nuevo.
La tercera pata de esta entrada es la gestión de la clase política española. Cada día supera nuestra capacidad de asombro. Y se me ocurre que a partir de cierta puntuación en cinismo y desfachatez, de unos y otros, debiéramos disponer de un aliviadero. O mejor aún, asfaltar por encima y empezar de nuevo.