29 noviembre 2012

Estrellas fugaces




Es posible que haya que inflamarse y arder como estrellas fugaces para que la luz lo inunde todo, aunque sea por apenas unos segundos, y vencer la oscuridad que nos envuelve.
O quizá baste con la chispa que brilla en los ojos de dos niños, esas fuentes primorosas de la bondad y la inocencia.
Yo, mientras tanto, porfío a dos grados bajo cero.