08 abril 2011

Gilead (2.004)


Es ridículo pensar que los muertos echan algo de menos. Si cuando leas esto ya eres un hombre hecho y derecho - mi intención al escribir esta carta es que la leas entonces -, hará mucho que me habré marchado. Ya sabré casi todo lo que hay que saber sobre estar muerto, pero seguramente me lo reservaré para mí. Así parece que son las cosas.

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